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Ana Obregón y su desparpajo logra elevar a Mask Singer a otro nivel

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Aunque no logra hacer sombra a Supervivientes 2021, la nueva entrega de Mask Singer: adivina quién canta ha mejorado su cuota de pantalla anotando un 17.7% y reuniendo a 1.867.000 espectadores. El programa ha destapado a Ángel (Paloma San Basilio) y a Cactus (Eva Hache) aunque la auténtica protagonista de la velada ha sido Ana Obregón. La actriz ha acudido como investigadora despertando sonrisas entre los espectadores desde el minuto uno. Una actitud sumamente inspiradora con la que ha hecho gala de su profesionalidad pese a estar sumida en un complicado momento personal tras perder el pasado año a su único hijo, Aless Lequio, y el pasado 22 de mayo a su madre Ana María. La fuerza y el coraje de la bióloga han traspasado la pantalla, ha sido muy emocionante verla así.

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Ana Obregón es el baluarte que necesitaba Cantante de máscara. A pesar de que la primera edición resultó un fenómeno televisivo la realidad es que la segunda temporada está teniendo mucho más complicado conquistar a la audiencia. Sin embargo, el destape de la actriz podría marcar el rumbo a seguir en el formato. Y es que el programa de las máscaras en particular y la televisión en general necesita de la simpatía y el buen hacer de la intérprete de 66 años.

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Si el pasado 31 de diciembre Ana Obregón acaparó todas las miradas desde la Puerta del Sol como presentadora de las Campanadas de Televisión Española (TVE) junto a Anne Igartiburu, ahora ha vuelto a conseguir conmovernos y atraparnos con un magnetismo, un talante y un buen rollo muy representativos si tenemos en cuenta que está rota por dentro por las pérdidas de su único hijo y su madre en apenas un año de diferencia. Pero Ana es mucha Ana, se ha reído y nos ha hecho reír, sorprendiéndonos con su entereza después de sentir tanto dolor. Porque la vida le ha golpeado demasiado fuerte pero ella es genio y figura.

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La guionista de Ana y los 7 me ha inspirado con su fuerza delante de las cámaras por lo que considero que debería ser investigadora perpetua de Cantante de máscara. Y es que en su debut en el programa de Antena 3 no solo ha averiguado la identidad de Cactus (Eva Hache), cuando la verdad es que los demás investigadores (Paz Vega, Javier Calvo, Javier Ambrossi y José Mota) nunca suelen dar en el clavo, sino que además ha agilizado el ritmo del concurso a golpe de espontaneidad y, lo más importante, nos ha dado una lección de profesionalidad a todos con su predisposición delante de los focos. Al fin y al cabo, el trabajo se ha convertido en su mejor refugio para seguir adelante.

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En este sentido, ver así de entregada a Ana Obregón es algo que particularmente me emociona porque aunque siempre ha aportado la nota de color en sus intervenciones televisivas (especialmente como presentadora de ¿Qué apostamos? y como concursante de Masterchef Celebrity 4) de un tiempo a esta parte vive sumida en la tragedia. Como bien refleja en sus publicaciones de Instagram la muerte de su primogénito el 13 de mayo de 2020 a causa de un cáncer, con tan solo 27 años, ha marcado un antes y un después en su vida personal y también profesional. La madrileña aparcó sus proyectos para volcarse en la lucha de su hijo hasta el final y, desde entonces, ha permanecido en un segundo plano para enfrentar la pérdida.

Y aunque Ana Obregón sigue de duelo, puesto que además el pasado 22 de mayo falleció su madre a los 95 años, se ha erigido como la investigadora más divertida de Cantante de máscara, superando con creces la puesta en escena de Vanesa Martín y Eva González como invitadas de la primera temporada. La actriz ha desembarcado en el plató bailando y contagiando a todos los presentes su arrolladora energía: “Este programa es un programón. Yo ahora que estoy en mi retiro por lo que todo el mundo sabe estoy viendo la tele y lo único que se puede ver es este programa”. Asimismo ha destacado que se le da muy bien destapar a los famosos tras las máscaras: “A mí se me da bien y, de hecho, soy bióloga y quería investigar”.

Lo más curioso es que en esta edición el nombre de Ana Obregón ha sonado como concursante, algo que no resultaba descabellado puesto que su representante Susana Uribarri está detrás de una buena parte de los famosos que participaron en la primera edición. Pero ahora tenemos claro que a la actriz no le hace falta enfundarse un disfraz, ni mucho menos cantar, para convertirse en la reina de la gala. Sin lugar a dudas, ha conseguido elevar el entretenimiento y el espectáculo a otro nivel así que se merece cada aplauso virtual que ha recibido en Twitter, sobre todo por mantener su autenticidad y mostrar su mejor cara en el peor momento de su vida. Porque la nueva investigadora de Cantante de máscara lo ha dado todo con su característico desparpajo, se ha emocionado, ha especulado con gracia actuación tras actuación y, en suma, ha sido más humana que nunca mostrando sus sentimientos a flor de piel.

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En resumen, en un momento tan duro para todos los espectadores, con la pandemia de coronavirus todavía causando estragos, Ana Obregón se antoja como el rostro popular que necesitamos en la televisión actual porque, pase lo que pase, siempre lleva la naturalidad, el humor y el disfrute por bandera. Definitivamente la actriz debe quedarse en Cantante de máscara.

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Imagen: ©Atresmedia

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