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este es el ‘modus operandi’

telegram


Hasta hace no mucho creíamos que WhatsApp era el hogar de los grupos que difunden desinformación, pero lamentablemente Telegram ya le hace competencia.

Por una parte, esta app dice que su objetivo “es crear un servicio de mensajería verdaderamente libre, con una política de privacidad revolucionaria” -lo cual está genial para asegurar la libertad de expresión-, pero por la otra es aprovechada por adeptos a las teorías de la conspiración, antivacunas y quienes niegan la existencia de la pandemia, la crisis climática o cualquier otro fenómeno comprobado por la ciencia.  

Sí, como ocurre con otras redes sociales, Telegram es también un lugar para la desinformación, un mal que ha existido en distintos formatos y épocas. 

Antes de servicios como Instagram, YouTube o Facebook ya se utilizaban los canales digitales para compartir información falsa. Por ejemplo, con cadenas de correo electrónico, entradas en blogs o foros en línea.

Sí, así de old.   

Shakira en computadora de los 90s

Internet

Con el tiempo, las grandes compañías -como Facebook y Twitter– comenzaron a implementar una serie de restricciones para limitar que información falsa o engañosa circule en sus plataformas. 

Esto impulsó que muchas personas dedicadas a difundir y crear desinformación se mudaran a herramientas como Telegram. 

Esto es buenazo: Cómo Trump empujó a Twitter, Facebook y YouTube a actuar contra la desinformación en redes 

Y no lo digo yo, lo dicen los mismos miembros de estas comunidades dedicadas a la difusión de información falsa, engañosa, sacada de contexto, manipulada y todas las formas de desinformación que ya te hemos platicado, pero que si quieres recordar puedes hacerlo viendo este bonito video.

Paul Aguilar, líder de seguridad de SocialTIC que se dedica a la investigación, formación, acompañamiento y promoción de la tecnología digital e información para fines sociales, opina que “todo el tema de desinformación es bastante complicado porque en la mayoría de los casos el problema no es la herramienta en sí misma, sino cómo se modera este contenido”.

Por esta razón, Aguilar advierte que posiblemente las plataformas de mensajería instantánea deban evolucionar. 

¿Y nosotros cómo sabemos que anda la desinformación en Telegram? 

La primera vez que notamos que Telegram se había convertido en un ‘nuevo hogar’ de los que difunden información falsa fue en septiembre del 2020. Entonces presenciamos una manifestación a favor del dióxido de cloro y en contra del cubrebocas.

Esto pasó en la Ciudad de México, cerca del Ángel de la Independencia, y una de las personas que tomaron el micrófono para contar muchas mentiras sobre el COVID-19 también invitó al centenar de asistentes que presenciaba su charla a suscribirse a su canal de Telegram, “para evitar la censura de las redes”.   

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Foto: Carlo Echegoyen.

Como en toda manifestación, había carteles con consignas. En algunos también aparecían nombres de “canales T”.  

Obviamente no nos íbamos a quedar con la curiosidad, así que bastó con poner el nombre de un canal en el buscador de Telegram y ¡sorpresa!: no sólo era uno, había muchos canales con nombres similares, miles de adeptos y mucha desinformación. 

Hay un canal que se describe como un lugar “para la reflexión y divulgación científica en relación a la medicina y la búsqueda de la verdad”, pero difunde mucha desinformación.

Otro dice ser un canal con “información multimedia sobre los peligros y soluciones al problema de la vacunación”

Y otro que presume tener “todo lo que los Mass Media y el sistema genocida nos oculta”

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Con el tiempo empezamos a notar que algunos usuarios o páginas en Facebook, Twitter, YouTube o Instagram también invitaban a sus seguidores a ver cierto contenido en canales de Telegram o suscribirse a ciertos “CT” antes de que “Facebook baneara su contenido”, “Twitter lo eliminará” o “YouTube cerrará su cuenta”. 

Pero ¿qué son los canales?, ¿cómo funcionan?

Te cuento: 

Los canales en Telegram como un ‘megáfono de desinformación

Telegram fue lanzada en 2013 y actualmente tiene más de 500 millones de usuarios activos mensuales.

Es una de las 10 apps más descargadas del mundo, según describe su sitio web, y sumó muchísimos usuarios con toda la polémica por las nuevas políticas de WhatsApp.

Al igual que en Whats, los usuarios pueden hablar de forma directa con otra persona mediante chats privados, pero también pueden crear grupos y canales. Ahí te va qué son cada cosa. 

Los grupos de Telegram pueden tener hasta 200,000 miembros cada uno.

Dentro de ellos pueden fijar mensajes, nombrar administradores y compartir imágenes, videos, enlaces, archivos que se ordenan con un buscador y el uso de hashtags. 

Pueden hacerlos públicos y cualquiera puede unirse para enviar mensajes. 

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En Whatsapp solo se permite hasta 256 participantes que pueden unirse sólo si tienen un enlace de invitación o alguien los agrega.

Por otra parte, los canales pueden tener un número ilimitado de suscriptores. 

Además, cada mensaje en un canal tiene un contador que se actualiza cuando el mensaje es visto, incluyendo las copias que son reenviadas, lo que nos da una idea de qué tan lejos puede llegar un mensaje. 

¿Telegram no tiene restricciones? 

Más o menos.

Por ejemplo, si tú reenvías un mensaje en Telegram, este llegará con en “enlace” del autor original. En teoría esto sirve para que siempre se sepa de dónde salió el mensaje

Pero en la práctica, hacer esto dentro de canales dedicados a difundir desinformación sólo hace que los suscriptores conozcan más y más canales que comparten la misma ideología, prácticas y conspiraciones. 

De forma más concreta, en abril del 2020 Telegram informó que “para ayudar a los usuarios a distinguir las fuentes de confianza de las noticias falsas, hoy estamos lanzando un proceso de verificación racionalizado”, el cual consiste en poner una insignia de verificación para los canales

Evidentemente esta medida no se acerca de ninguna forma a los esfuerzos implementados por otras redes como Facebook y Twitter. 

Paul Aguilar explica que Telegram tiene una política de privacidad “bastante interesante”, pero en la práctica no es muy transparente

“Solo sabemos lo que ellos comunican, pero desde una perspectiva legal o de transparencia no tienen los elementos suficientes”. 

Como ejemplo, Paul señala que Telegram dice ser de código abierto, pero en realidad solo una parte de Telegram lo es: la aplicación de usuario. 

“La parte de sus servidores no es de código abierto y entonces no sabemos cómo funciona, todo esto ha permitido que el saber cómo se maneja la información en Telegram no sea muy claro”, explica.

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Esto es importante porque entonces “los mecanismos de moderación que existen o de reporte o de cómo monitorean toda la información que se comparte a través de la plataforma es extraño, no es muy bien entendido y la verdad es que hacia afuera no tenemos una respuesta clara de cómo está moderando contenido”, describe. 

Pero este tema ya se veía venir desde antes de la pandemia.

En 2019, Shaydanay Urbani escribió en First Draft News que grupos de extrema derecha comenzaron a migrar a Telegram para huir de las restricciones de otras redes sociales.  

Otro ejemplo lo reportó ADL en 2020, quien encontró en Telegram grupos de supremacistas blancos. “Son un esfuerzo por sembrar la división entre los grupos raciales en una era de protestas generalizadas en apoyo de Black Lives Matter”, describió.

Como medida adicional contra las noticias falsas relacionadas con el COVID, Telegram implementó “un canal especial que aparece como el resultado principal para todas las palabras clave relacionadas con el coronavirus en la búsqueda. Contiene una lista de fuentes de noticias oficiales por país”, describe.

Entonces, ¿no se puede hacer nada? 

Paul Aguilar explica que de acuerdo con el discurso de Telegram, su plataforma respeta completamente la privacidad y por eso no lee los mensajes que se envían, aunque podría hacerlo.

“Al menos hasta donde hemos visto que está construida la plataforma sí podrían tener acceso a la información y si podrían moderarla. Pueden hacerlo pero no quieren, porque entonces romperían esta línea de que son una herramienta segura y con un enfoque de libertad de expresión”, menciona. 

Sin embargo, el especialista de SocialTIC considera que lo que podrían hacer para moderar algunos contenidos es distinguir entre la información privada, como los chats secretos, y la que se difunde de forma pública, como los canales. 

“La información que se comparte por los canales podría considerarse que no es información sensible, o podría tener un tratamiento distinto en el cual tú sabes que un canal que es como una vía pública para múltiples usuarios, que suele utilizarse como un medio de comunicación masiva, tal vez ahí sí se podría buscar que se moderaran contenidos”, señala.

Mientras se da este debate, te repetimos el consejo de siempre (perdón por ser tan insistentes): antes de creer o compartir algo que ves o te mandan en redes sociales, Whats o Telegram, tómate un segundo, contrasta con otras fuentes o busca a tu verificador de datos de confianza, para que te ayude.

Telegram ya es un reto para los verificadores de todo el mundo

Obviamente no somos los únicos que notamos que esto de la desinformación en Telegram se está saliendo de control.

De hecho, en países como Alemania, el Reino Unido e Irlanda ya se ha documentado cómo grupos que difunden desinformación sobre COVID-19 se organizan por Telegram para difundir desinformación, huyendo de políticas establecidas en otras redes sociales. 

Los verificadores de Correctiv, por ejemplo, encontraron en diciembre de 2020 que en toda Alemania se implementó una campaña de desinformación sobre COVID-19 que funcionó a través de folletos impresos, con información falsa en los buzones. 

Sí, así como a nosotros nos llega la propaganda del súper. 

Resulta que en los folletos se invitaba a las personas a descargar Telegram y suscribirse a los canales de los organizadores de toda esta campaña. En la misma herramienta se habían organizado para cubrir Alemania con desinformación.

En Reino Unido, los verificadores de Codastory también documentaron cómo llegaron a los hogares y parabrisas de los autos varios folletos impresos que difundieron desinformación como que la “Covid-19 es un engaño”. 

Descubrieron que estos folletos también se imprimían desde Telegram, pues en dicha plataforma “los activistas” publicaron instrucciones sobre cómo hacer volantes, dónde imprimirlos y cómo distribuirlos 

En Irlanda, Business Post también detectó que las manifestaciones en contra de las medidas de sanidad establecidas por el gobierno tuvieron a Telegram como punto de encuentro, mediante folletos, para crecer su comunidad y que sus desinformaciones llegaran más lejos. 

Un informe de Meedan también encontró que en Irán comenzaron a usar canales de Telegram para promover teorías de la conspiración respecto al virus que causa la COVID-19, como un ataque de Estados Unidos contra Irán.

Mientras que en Bielorusia, Telegram alberga desinformación política que incita al odio, según informó Medium.

Al respecto, Paul Aguilar señala que entonces “hay que plantearnos que las aplicaciones de mensajería como hoy las conocemos inevitablemente van a tener que cambiar, porque en algún momento esto de la desinformación se puede convertir en un gran problema”. 

Además, Aguilar dice que estos cambios impulsarán la creación de nuevas plataformas a las que nos tendremos que adaptar nuevamente. 

Telegram usado para para el bien 

Pero así como Telegram se puede usar para difundir desinformación, también se puede usar para difundir información verificada.

Países como India y Malasia utilizan canales de Telegram verificados para transmitir actualizaciones de noticias, consejos y emitir advertencias sobre el cumplimiento de las medidas de bloqueo y distanciamiento social, según explica Channel News Asia.

En Singapur, el canal del gobierno que brinda información fiable sobre COVID-19 tiene más de 270,000 suscriptores. 

De hecho, Telegram siempre ha sido un lugar para las “resistencias y una molestia para los tiranos”, opina Michael Schwirtz en The New York Times.

“Cuando estallaron las protestas recientemente en Bielorrusia y Hong Kong, Telegram fue el pegamento que mantuvo unidos a los movimientos democráticos frente a los ataques violentos de los poderosos servicios de seguridad”, explica.

Y no solo eso. Paul Aguilar explica que Telegram impulsó todo el tema de seguridad en mensajería instantánea.

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“Telegram vino a cambiar el juego, lo cual instó que otras aplicaciones tuvieran que tomar las mismas medidas de cifrado y respeto por la privacidad, y seguridad de los usuarios”.

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