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Nadie quiere estar en pesos a días de las elecciones


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Una manera de entender el precio del dólar azul es preguntarse qué cantidad de pesos están disponibles a pagar los argentinos para hacerse de una moneda dura. La respuesta de la última ronda es fácil: 205 argentinos por uno americano. Nada ha cambiado desde el día anterior como para que se deteriore más es valor de la moneda nacional excepto una sola cosa: faltan 24 horas menos para que lleguen las elecciones del domingo. Dicho de otra forma, la desconfianza respecto del lunes anticipa las jugadas en la semana previa.

El mercado, dicen, anticipa jugadas. Son pocos los que consideran que pasado el domingo electoral todo seguirá igual. En los despachos de los economistas y los hombres de las finanzas consideran que no es posible mantener el tipo de cambio oficial al precio que está. Ante la duda, se cubren en dólares.

Ahora bien, como tantas veces, podrían equivocarse el pronóstico y equivocarse feo. Pifiar, como quien dice. Amanecer el lunes, y el martes y noviembre y diciembre y que todo se mantiene igual. Pero qué pasa, ante la duda, toman cobertura en dólares.

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El combo es perfecto ya que en cualquiera de los dos escenarios, la opción es la misma: salir del peso. Lo que sigue después son leyes básicas que gobiernan los mercados: más demanda sobre un bien escaso, aumenta el precio.

Las cotizaciones de pizarra muestran la desconfianza de los tenedores de pesos en el Gobierno. Tan simple como eso. Sólo para hacer un ejercicio de tiempo corto. El viernes 10 de septiembre, el último día hábil antes a las PASO, el dólar libre se pagaba $ 186 frente a los actuales 205.

Seguramente ya se le ocurrió a alguien del equipo económico del Gobierno refutar esta nota – en el hipotético caso que la lea- con un argumento que se ha escuchado mucho: es un mercado marginal que no tiene impacto ni magnitud y que no se refleja en el precio de los bienes. Pero para seguir en este juego de esgrima argumental, pues vale desempolvar otra cotización. El contado con liquidación, que es lo mismo que decir cuántos pesos en blanco se pagan para compra dólares y dejarlos depositados en una cuenta en el exterior, tocó los 210 pesos. Aquel viernes previo a las PASO estaba en 186,50. Todo cambia.

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El problema político, además del profundo y persistente económico, se siente en el precio de la moneda estadounidense. Los gobiernos argentinos conocen de memoria los tiempos para imponer una medida impopular. Nadie tomará una de ellas en las horas previas. Dicen que nadie se muere en la víspera; mucho menos, podría agregarse, se pega un tiro en el pie. No habrá novedades en estas jornadas y sólo se verá al Banco Central como dólares como para bajar algún que otro peso. No más que eso.

El lunes, el tema es distinto. Ahí empieza el período de dos años menos un día, figuradamente, el tiempo que la Argentina pasa sin elecciones. Y si hay que tomar medidas que no gusten, ¿cuál es el mejor día? Solo un dato: el cepo cambiario cumplió 10 años y se instaló a pocas horas de las elecciones de 2011, cuando Cristina Kirchner fue reelegida presidenta.

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